Risotto de tomate, horneado con cebolla roja crujiente
Deb Perelman, de Smitten Kitchen, empieza su última receta quejándose de las especias de calabaza y la decoración de Halloween que aparecen a principios de septiembre, cuando todavía hace calor. Su respuesta es aferrarse a los tomates de verano todo el tiempo posible, y el resultado es un risotto de tomate que me resultó atractivo aunque solo lo leí.
La idea nació de sus tomates rellenos de arroz. Quería que el relleno de arroz fuera un plato independiente, así que rallo unos 900 g de tomates de carne maduros hasta obtener la pulpa y construye el risotto sobre ella, con cebolla, ajo y vino blanco. Se cocina con agua en lugar de caldo, no hay que remover sin parar y no lleva mucha mantequilla ni queso.
El método es sencillo. Fríe una cebolla roja en rodajas en aceite de oliva hasta que esté bien dorada y crujiente, aparta la mitad sobre papel de cocina y en la olla rehoga el ajo con el resto de la cebolla. Tuesta una taza de arroz arborio, carnaroli o de sushi, desglasa con un tercio de taza de vino aproximadamente, y añade la pulpa de tomate y unas 2 tazas de agua. Tapa la olla y hornea a 175 °C (350 °F) durante 25 a 30 minutos. Al final remueve un par de minutos hasta que quede cremoso, añade mantequilla o aceite de oliva y sirve con parmesano, albahaca rasgada y las cebollas reservadas, que ella propone como alternativa crujiente al tocino o al prosciutto.
Rinde cuatro porciones y tarda unos 50 minutos. Según sus notas, un pasapuré puede sustituir al rallador, y la receta es vegana si se omiten la mantequilla y el queso. Lo que más me atrae es hornearlo en lugar de remover, porque libera tiempo al cocinero en una noche ajetreada.
Fuente: Smitten Kitchen
La idea nació de sus tomates rellenos de arroz. Quería que el relleno de arroz fuera un plato independiente, así que rallo unos 900 g de tomates de carne maduros hasta obtener la pulpa y construye el risotto sobre ella, con cebolla, ajo y vino blanco. Se cocina con agua en lugar de caldo, no hay que remover sin parar y no lleva mucha mantequilla ni queso.
El método es sencillo. Fríe una cebolla roja en rodajas en aceite de oliva hasta que esté bien dorada y crujiente, aparta la mitad sobre papel de cocina y en la olla rehoga el ajo con el resto de la cebolla. Tuesta una taza de arroz arborio, carnaroli o de sushi, desglasa con un tercio de taza de vino aproximadamente, y añade la pulpa de tomate y unas 2 tazas de agua. Tapa la olla y hornea a 175 °C (350 °F) durante 25 a 30 minutos. Al final remueve un par de minutos hasta que quede cremoso, añade mantequilla o aceite de oliva y sirve con parmesano, albahaca rasgada y las cebollas reservadas, que ella propone como alternativa crujiente al tocino o al prosciutto.
Rinde cuatro porciones y tarda unos 50 minutos. Según sus notas, un pasapuré puede sustituir al rallador, y la receta es vegana si se omiten la mantequilla y el queso. Lo que más me atrae es hornearlo en lugar de remover, porque libera tiempo al cocinero en una noche ajetreada.
Fuente: Smitten Kitchen
Comentarios 0
Deja el primer comentario, en el idioma que quieras.
Inicia sesión para comentar