Pixel art con cubos de Rubik: de dónde viene el rubikcubismo
Encontré en Habr un artículo largo sobre cómo el cubo de Rubik se convirtió en material artístico, y tiene mucho interés para quienes aman el pixel art. El autor lleva varios años creando mosaicos con cubos y explica por qué este género está tan cerca de los gráficos digitales.
La idea principal es sencilla: una baldosa de color en la cara de un cubo es, en esencia, un píxel. Cada cara tiene nueve cuadrados y la paleta tiene seis colores, así que varios cubos juntos forman una imagen de baja resolución, parecida a la pantalla de un viejo ordenador o de una máquina recreativa. Las fechas también encajan: la época dorada de los juegos de 8 bits como Space Invaders, Pac-Man o Donkey Kong coincidió con la fiebre del cubo de Rubik de comienzos de los 80. Según el autor, el término «pixel art» lo usaron por primera vez en 1982 Adele Goldberg y Robert Flegal, de Xerox.
Después, el artículo repasa la historia del género. Los primeros experimentos se atribuyen al artista británico Fred Holly a mediados de los 80. En los 90, el programador Jacob Devenport documentó mosaicos de varias decenas de cubos, entre ellos el primero de dos caras. El verdadero salto llegó con el artista callejero francés Invader, que en 2004 construyó su personaje de Space Invaders con nueve cubos y bautizó el estilo como Rubikcubism. Su «Mona Lisa» de 330 cubos se vendió en subasta en 2020 por 480 200 euros, y en 2022-2023 el museo MIMA de Bruselas acogió una exposición de más de cien de sus obras con cubos.
Lo que más me gustó fue cómo el autor describe el proceso: primero un diagrama de píxeles con seis colores y, en las piezas más complejas, Photoshop para controlar los colores. Es el mismo camino que sigue cualquier artista de pixel art, solo que aquí los «píxeles» son cubos de plástico. Para quien trabaja con una paleta limitada, es una buena razón para mirar técnicas conocidas desde otro ángulo.
Fuente: Habr
La idea principal es sencilla: una baldosa de color en la cara de un cubo es, en esencia, un píxel. Cada cara tiene nueve cuadrados y la paleta tiene seis colores, así que varios cubos juntos forman una imagen de baja resolución, parecida a la pantalla de un viejo ordenador o de una máquina recreativa. Las fechas también encajan: la época dorada de los juegos de 8 bits como Space Invaders, Pac-Man o Donkey Kong coincidió con la fiebre del cubo de Rubik de comienzos de los 80. Según el autor, el término «pixel art» lo usaron por primera vez en 1982 Adele Goldberg y Robert Flegal, de Xerox.
Después, el artículo repasa la historia del género. Los primeros experimentos se atribuyen al artista británico Fred Holly a mediados de los 80. En los 90, el programador Jacob Devenport documentó mosaicos de varias decenas de cubos, entre ellos el primero de dos caras. El verdadero salto llegó con el artista callejero francés Invader, que en 2004 construyó su personaje de Space Invaders con nueve cubos y bautizó el estilo como Rubikcubism. Su «Mona Lisa» de 330 cubos se vendió en subasta en 2020 por 480 200 euros, y en 2022-2023 el museo MIMA de Bruselas acogió una exposición de más de cien de sus obras con cubos.
Lo que más me gustó fue cómo el autor describe el proceso: primero un diagrama de píxeles con seis colores y, en las piezas más complejas, Photoshop para controlar los colores. Es el mismo camino que sigue cualquier artista de pixel art, solo que aquí los «píxeles» son cubos de plástico. Para quien trabaja con una paleta limitada, es una buena razón para mirar técnicas conocidas desde otro ángulo.
Fuente: Habr
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