Senderismo ligero: el sistema de tres capas para vestirse con lo mínimo
Al intentar aligerar la mochila, la ropa suele ser el primer lugar donde se lleva de más. La guía que François Jourjon publicó en Randonner Malin sobre el sistema de tres capas me pareció una buena base: usar la menor cantidad de prendas para obtener el máximo rendimiento y mantener una temperatura confortable tanto al caminar como al parar.
La primera capa, en contacto con la piel, debe evacuar el sudor y secarse rápido. El autor desaconseja el algodón, que absorbe la humedad y enfría, y compara las fibras sintéticas, de secado más rápido, con la lana merina, más cálida pero más frágil. La segunda capa aísla atrapando aire: el polar o la chaqueta de relleno sintético, que protege incluso húmeda, o el plumón, que aísla mucho mejor a igual peso pero tolera mal la humedad. La tercera capa corta el viento y la lluvia y deja salir el sudor, porque no sirve de nada evitar la lluvia para acabar empapado de sudor.
Lo que me pareció más útil para una mochila ligera es que no siempre se usan tres capas. Con viento fuerte y sin mucho frío, se puede combinar una camiseta de merina con una chaqueta cortavientos transpirable. Con tiempo seco y muy frío, basta con una capa base y una o dos capas intermedias. Algunas prendas cumplen varias funciones, como los softshell o los polares cortavientos, lo que permite reducir el número de piezas.
El último consejo es no abrigarse en exceso mientras se camina: se suda y luego se pasa frío al parar. Es mejor quitarse una capa antes de empezar a sudar y usar las aberturas de ventilación, como las cremalleras bajo los brazos. Un artículo sencillo, pero que evita cargar un montón de ropa.
Fuente: Randonner Malin
La primera capa, en contacto con la piel, debe evacuar el sudor y secarse rápido. El autor desaconseja el algodón, que absorbe la humedad y enfría, y compara las fibras sintéticas, de secado más rápido, con la lana merina, más cálida pero más frágil. La segunda capa aísla atrapando aire: el polar o la chaqueta de relleno sintético, que protege incluso húmeda, o el plumón, que aísla mucho mejor a igual peso pero tolera mal la humedad. La tercera capa corta el viento y la lluvia y deja salir el sudor, porque no sirve de nada evitar la lluvia para acabar empapado de sudor.
Lo que me pareció más útil para una mochila ligera es que no siempre se usan tres capas. Con viento fuerte y sin mucho frío, se puede combinar una camiseta de merina con una chaqueta cortavientos transpirable. Con tiempo seco y muy frío, basta con una capa base y una o dos capas intermedias. Algunas prendas cumplen varias funciones, como los softshell o los polares cortavientos, lo que permite reducir el número de piezas.
El último consejo es no abrigarse en exceso mientras se camina: se suda y luego se pasa frío al parar. Es mejor quitarse una capa antes de empezar a sudar y usar las aberturas de ventilación, como las cremalleras bajo los brazos. Un artículo sencillo, pero que evita cargar un montón de ropa.
Fuente: Randonner Malin
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