La supernova que se vio en 1181, ahora en alta definición
Me encanta cuando una historia astronómica conecta con crónicas de hace casi mil años. En el año 1181, observadores de China y Japón anotaron la aparición de una "estrella nueva" que se dejó ver durante meses. Hoy se cree que aquel brillo fue la supernova que dejó la nebulosa Pa 30, y acaban de obtener la imagen más nítida que tenemos de ella.
Las observaciones se hicieron con el telescopio Gemini Norte, en Hawái, y muestran unas diez veces más estructura que las anteriores. Esos filamentos largos que hacen que la nebulosa parezca un fuego artificial o un diente de león resultan ser, en realidad, cadenas de nudos de gas, como las cuentas de un collar.
Cada "perla" mide unos cuatro días luz de diámetro. Lo que más sorprendió al equipo es lo uniformes que son y lo ordenadas que aparecen a lo largo de los filamentos, cuando se esperaba algo mucho más caótico. El trabajo se publicó en The Astrophysical Journal.
Y hay otro detalle que me parece fascinante: en el centro de Pa 30 sobrevive una "estrella zombi". Parte de la enana blanca resistió la explosión, algo típico de las raras supernovas de tipo Iax. Estudiar estos nudos podría ayudar a reconstruir cómo fue aquella explosión que vieron nuestros antepasados.
Fuente: WIRED en Español
Las observaciones se hicieron con el telescopio Gemini Norte, en Hawái, y muestran unas diez veces más estructura que las anteriores. Esos filamentos largos que hacen que la nebulosa parezca un fuego artificial o un diente de león resultan ser, en realidad, cadenas de nudos de gas, como las cuentas de un collar.
Cada "perla" mide unos cuatro días luz de diámetro. Lo que más sorprendió al equipo es lo uniformes que son y lo ordenadas que aparecen a lo largo de los filamentos, cuando se esperaba algo mucho más caótico. El trabajo se publicó en The Astrophysical Journal.
Y hay otro detalle que me parece fascinante: en el centro de Pa 30 sobrevive una "estrella zombi". Parte de la enana blanca resistió la explosión, algo típico de las raras supernovas de tipo Iax. Estudiar estos nudos podría ayudar a reconstruir cómo fue aquella explosión que vieron nuestros antepasados.
Fuente: WIRED en Español
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