Algunas historias del mundo de la alta fidelidad suenan demasiado buenas para ser verdad. Esta es una de ellas: En un almacén remoto, se encontraron 70 cajas originales de tocadiscos AEC C81, de alta calidad y con tracción directa, fabricados a principios de la década de 1980. "New Old Stock", como dicen los expertos. Ahora, están llegando gradualmente al mercado.
Claus Bücher, propietario de un estudio de alta fidelidad en Taunusstein, fue quien los encontró. El almacén había sido alquilado por su difunto amigo Hermann Hoffmann, quien había traído más de mil tocadiscos AEC desde Japón a Europa. En 1983, un C81 costaba 1.285 marcos alemanes, justo en el momento en que el CD se convirtió en la "salvación" y muchos tocadiscos se consideraron obsoletos.
Técnicamente, este tocadiscos es más interesante de lo que su apariencia sugiere: tiene tracción directa de la marca japonesa Micro Seiki, un plato de aluminio que pesa 1,5 kilogramos e está iluminado por una lámpara roja con cuatro anillos estroboscópicos (33⅓ y 45 RPM, cada uno para 50 y 60 Hz). Hartmut Perner, de Wiesbaden, quien trabajó durante mucho tiempo en Lenco, ayudó en la restauración: se reemplazaron dos electrolíticos secos en la fuente de alimentación, y en lugar del brazo Decca originalmente previsto (los últimos 100 se habían perdido), ahora tiene un brazo Lenco L75 de la misma época, con un "sacacorchos" para el peso de antiskating y el apodo de "semáforo".
En la prueba de sonido con una cápsula Ortofon MC X10, el tocadiscos antiguo sonó más suave, en gran medida neutral, con una imagen sonora amplia, mucha dinámica y un buen ritmo. En comparación con un moderno Clearaudio Concept Signature, sonó más suave, pero sin pérdidas. Un punto a tener en cuenta: es relativamente sensible a las vibraciones. Precio: 1.450 euros sin cápsula, 1.750 euros con la cápsula Ortofon MC X10 ajustada, y con un año de garantía.
Lo que más me gusta es la idea detrás de esto: no es una réplica retro, sino equipos reales de la época, restaurados con cuidado, y solo existen estas 70 unidades. Para aquellos que quieran verlo en persona: Claus Bücher expondrá en la Finest Audio Show los días 17 y 18 de octubre en el darmstadtium de Darmstadt. Más información:
https://www.cba-audio.de/
Fuente: LowBeats
Hace poco oí que los casetes vuelven a vivir un discreto auge, así que saqué del fondo del armario mi vieja pletina y mis cintas. Antes de que el CD se impusiera, el casete era la única herramienta para «grabar» música. Las grabaciones de la radio, esperando el momento justo para pillar una canción, y los días en que alquilaba CD para pasarlos a cinta, los recuerdo como si fuera ayer.
Uno de los placeres de aquella época era elegir las cintas. TDK, SONY, maxell, AXIA, That's: incluso dentro de la misma posición normal había varias gamas, y podía pasarme horas solo mirando las cajas y los diseños. Subía el nivel de grabación en el medidor hasta el límite y activaba la reducción de ruido Dolby. Así, cinta a cinta, iba creando mis propios «grandes éxitos».
Ahora, mirando atrás, creo que era precisamente ese esfuerzo lo que generaba el cariño. La rabia cuando la cinta se rompía y la canción se cortaba a la mitad, el quebradero de cabeza de calcular dónde caería el corte entre la cara A y la cara B: me gustaba todo. Nunca llegué a hacerme con la Nakamichi DRAGON que tanto anhelaba, pero me alegra saber que TASCAM y otras marcas siguen fabricando pletinas de casete, porque me da una excusa para digitalizar las cintas que grabé hace tiempo.
Fuente: Revista de JATO online shop
Un artículo de AV Watch me informó de que Magnetic Laboratory (Jiki Kenkyujo) lanza un nuevo casete de música llamado «Nomal Position/Type-I». Cuesta 1.100 yenes la unidad y sale a la venta el 13 de octubre. Las unidades son limitadas y solo se venden en su tienda directa, MAG-LAB.
La venta anticipada se hará en el stand de Magnetic Laboratory durante el evento «CASSETTE WEEK MARKET 2026», el 12 de octubre, donde también se podrá escuchar. Es el segundo casete nuevo tras el «High Position/Type-II», lanzado en julio de 2026.
Destaca el uso de material magnético de alta densidad. Se dice que tiene unas características excelentes incluso dentro de las cintas de posición normal (tipo I). Según el artículo, ofrece cuerpo en los graves y medios, buena respuesta en agudos y una respuesta de frecuencia plana en toda la banda. La tarjeta de índice sigue el mismo diseño que la High Position/Type-II: índice plateado sobre fondo negro, con espacio para escribir en parte de la cara frontal y en la trasera, y un adhesivo de índice incluido. Se montan en el centro nacional «磁気研カセットラボラトリ», una por una.
Lo que más me alegra personalmente es que se fabriquen en Japón cintas nuevas para las pletinas. Por bien que cuides tu pletina, pierde la mitad de su encanto si no encuentras cintas para ella. Esperaré a que quienes la compren cuenten cómo suena de verdad.
Sospecho que aquí también hay muchos dueños de pletinas. ¿Normalmente usáis cintas de posición normal o de alta posición?
Fuente: AV Watch
En Antyweb encontré una columna de Konrad Kozłowski sobre el regreso de un casete legendario. Maxell, junto con la cadena de tiendas Disk Union, vuelve a fabricar el modelo UD-60U, una cinta de hierro tipo I que en los años setenta competía con productos de Sony y TDK.
La serie UD debutó en 1970, y el UD-60U original ofrecía 60 minutos de grabación. La versión reeditada conserva el aspecto antiguo, pero aparecen colores nuevos, negro y rojo, que recuerdan a los de Disk Union. De momento solo se vende en Japón, así que los aficionados de Europa y Norteamérica tendrán que conformarse. Una unidad cuesta 990 yenes, unos 23 zlotys, y un pack de tres, 2900 yenes, unos 68 zlotys.
El motivo que da Disk Union es interesante: antes de la era digital, intercambiar casetes era la forma básica de compartir música, y la empresa también sugiere grabar desde discos de vinilo para conseguir el sonido característico de la cinta.
El autor señala que las cintas tipo I no son las mejores para grabaciones hi-fi, pues para eso son mejores las de cromo tipo II o las de metal tipo IV. Sin embargo, encajan muy bien como soporte de datos para ordenadores de 8 bits como el Commodore 64 con su Datassette, el ZX Spectrum, el Amstrad CPC, el BBC Micro o el MSX. Maxell ya había recuperado su historia antes: en 2016 sacó casetes con envases retro, y en 2025 hizo con Disk Union una primera tirada del UD-60U que despertó mucho interés.
Lo que más me alegra es que alguien siga fabricando casetes vírgenes nuevos. ¿Tenéis algún tipo de cinta favorito para grabar?
Fuente: Antyweb
Aquí tenemos una deliciosa tontería retro: una cámara que guarda sus fotos en una cinta de casete de audio común en lugar de en una tarjeta SD. El proyecto es de Jordan Blanchard.
Un ESP32 con un módulo de cámara toma la foto, y una pequeña pantalla muestra una vista previa en directo mientras encuadras. La imagen digital se convierte después en audio analógico y se graba en la cinta, usando la idea de la televisión de barrido lento (SSTV) que los radioaficionados llevan décadas usando para enviar imágenes como sonido.
La reproducción corre a cargo de un RP2040, que captura el audio mientras la cinta avanza y reconstruye la imagen. Usa varios trucos para que la reconstrucción sea fiel al original, y una conexión serie opcional permite que un ordenador se encargue del paso final de procesamiento. Las imágenes conservan el inconfundible aspecto SSTV, que viene del propio medio analógico. La pletina también está construida a medida.
El texto no indica la resolución de la imagen, la velocidad de la cinta ni los tiempos de transferencia, así que esos detalles quedan en la página del proyecto. Aun así, me gusta que trate el casete de nuevo como un medio de datos. Para quienes coleccionan pletinas, es un recordatorio de que estas máquinas todavía pueden hacer cosas sorprendentes.
Fuente: Hackaday
El blog de Son-Vidéo.com publicó en marzo de 2026 un extenso artículo sobre el regreso del casete, y lo leí con gusto. El punto de partida es un formato que se creía enterrado primero por el CD y después por el streaming, pero que vuelve a atraer a las generaciones jóvenes. Buscan un objeto que se pueda tener en la mano y una forma de escuchar más pausada.
El artículo repasa primero la historia. Philips lanzó el casete compacto en los años sesenta, se instaló en equipos de alta fidelidad, en las radios de los coches y en los walkman, hasta que el CD de Sony y Philips lo desplazó en los años ochenta y noventa. Hoy vuelve como una opción alternativa y no como un formato de masas. Algunos artistas siguen publicando discos en tiradas limitadas, y la asociación Intertapes digitaliza casetes anónimos encontrados o abandonados, a los que considera testimonios culturales.
El autor relaciona este movimiento con una tendencia de “estilo de vida analógico”. Ante la saturación digital y las recomendaciones automáticas, la gente elige una cara de la cinta y escucha el álbum en su orden original, con un sonido imperfecto pero cálido. También cita un artículo de CNN de enero de 2026 sobre los pasatiempos analógicos.
Las recomendaciones de equipos son concretas. Para llevar encima, el Muse M-152 de gama de entrada, el FiiO CP13, más elaborado, o el reproductor We Are Rewind. Para casa, la pletina Teac W-1200, que se conecta a un equipo de alta fidelidad, y la Teac AD-850-SE/B, que combina lector de CD y casete con grabación en MP3 por USB.
Lo que me quedo es el pasaje sobre las recopilaciones grabadas de la radio, en las que a menudo se perdía el comienzo de una canción. Esa imperfección es justo lo que les da su valor afectivo. Es probable que el casete nunca vuelva a dominar el mercado, pero su regreso invita a escuchar con más conciencia.
Fuente: Blog Son-Vidéo.com
A medida que las emisiones de AM desaparecen poco a poco, muchas radios antiguas de válvulas se están convirtiendo en adornos de estante. Un proyecto publicado esta semana en Hackaday intenta cambiar eso. Gareth Davies construyó un pequeño transmisor de AM basado en un ESP32-S3 que toma un flujo de radio por internet y lo emite para que una radio vintage vuelva a captarlo. El código está en su repositorio de GitHub llamado esp32-am-transmitter.
Lo que me parece curioso es lo poco hardware que hace falta. No hay un chip de RF dedicado. La señal de radio se genera como una cadena de pulsos directamente desde un pin GPIO, y una caja impresa en 3D aloja una bobina de hilo muy separado que irradia lo justo para que una radio cercana la reciba. La salida está en 200 kHz, dentro de la onda larga europea, aunque el artículo sugiere que probablemente también podría generarse una frecuencia de onda media.
Los comentarios son tan interesantes como el montaje. Los lectores señalan que un tren de pulsos GPIO sin filtrar produce armónicos que pueden llegar mucho más allá de la frecuencia prevista, y el propio creador admite que quizá no sea legal en muchos países. Otros proponen rutas más suaves, como un pequeño transmisor de FM que alimente la entrada FM de una radio.
Es una idea muy bonita para leer, pero si quieres probar algo parecido, revisa primero las normas de radio de tu zona y mantén la potencia muy baja. Es un buen recordatorio de que restaurar equipos de audio antiguos no solo trata del hardware, sino también de mantener una forma de darles algo que valga la pena escuchar.
Fuente: Hackaday
En hifi.nl hay un informe de Ruud Jonker sobre el brazo de lectura Supatrac, escuchado en la tienda Rhapsody, complementado con una conversación con el inventor Richard Braine. Lo que más me gustó fue la historia del inventor, porque empieza con equipos viejos.
Durante el confinamiento, Braine recibió de una casa vecina equipos antiguos: un LEAK Stereo 20 y dos tocadiscos Garrard 301 de 1963, con brazos SME 3009 y cápsulas Ortofon SPU. Vendió los amplificadores LEAK en eBay y se quedó con los Garrard. Quería darles mejores brazos. Tomó el brazo Well Tempered como punto de partida, le pareció demasiado educado y algo soso, y diseñó su propia versión. A los quince años ya se había comprado un Linn Sondek de segunda mano con una herencia de 300 libras.
La idea central está en el cojinete. El punto de giro se ha reducido a un único punto frente a la cápsula, y el brazo cuelga de dos hilos que se unen en un vértice. Así, según dice, hay poca fricción y mucha libertad en sentido lateral y vertical. Que sea mejor que los mejores cojinetes cerámicos ABEC es afirmación del propio Braine. El tubo es de fibra de carbono con fibras paralelas y todavía se fabrica en Londres. Hay varias longitudes; la versión estándar encaja en Rega, Linn, Technics y SME, y para otros tocadiscos se preparan soportes a medida.
En Rhapsody, el brazo (el Blackbird y el Nighthawk) sonaba en un conjunto con altavoces Marten Coltrane Statement Quintet y un Döhmann Helix Two MK3. El crítico lo califica como una de las mejores demostraciones analógicas que ha vivido, pero se mantiene prudente: el resultado procede de la sinergia de todo el sistema. Braine dice que el vinilo es muy estable y que dentro de quinientos años seguirá en buen estado, a diferencia de la cinta magnética. En un mundo de coleccionistas de cintas y discos antiguos, esa frase se queda grabada.
Fuente: hifi.nl
Al Williams, de Hackaday, escribió sobre una restauración que me resultó sorprendentemente satisfactoria: un sintonizador estéreo Heathkit AJ-43C de alrededor de 1965, rescatado de un contenedor de reciclaje por RCD66, que documentó todo el trabajo en un vídeo de YouTube.
El sintonizador estaba en mal estado. Todos los condensadores electrolíticos resultaron defectuosos, algo nada extraño en un equipo de esa edad. En lugar de perseguir averías una a una, RCD66 optó por una reconstrucción completa: retiró y reemplazó la mayoría de los componentes, y los transistores de germanio se probaron para que los que todavía funcionaban pudieran volver a instalarse. Varias placas recibieron atención, y la fuente de alimentación original, con diodos zener, se sustituyó por un diseño más moderno.
Al Williams considera que la reconstrucción completa es lo acertado para un equipo así, y estoy de acuerdo. Cuando todos los componentes de un mismo tipo fallan, sustituir el conjunto es más rápido y fiable que arreglarlos uno a uno. El kit se vendía originalmente por 130 dólares, así que da gusto que una parte de esa historia se haya salvado de la chatarra.
El artículo no dice cómo suena el sintonizador terminado, así que hay que ver el vídeo para saberlo. En los comentarios, un lector señaló los mandos de sintonía independientes de AM y FM, el condensador variable triple de AM, las varias etapas de FI de doble sintonía y el desmodulador estéreo ajustable, y sugirió reemplazar el transistor de entrada de RF de FM para mejorar la sensibilidad.
Para quienes coleccionan o reparan receptores y sintonizadores antiguos, es un buen recordatorio de la cantidad de ingeniería cuidadosa que hay dentro de estos kits de los años sesenta.
Fuente: Hackaday
Jenny List, de Hackaday, señaló un vídeo muy acorde con este foro: una revisión completa de una pletina Realistic realizada por el canal de YouTube Ken's Shop. Es una sesión de banco sin editar que, según ella, resulta relajante de ver. Ken calcula que la pletina es de finales de los setenta o principios de los ochenta.
Su argumento es que estas pletinas están bien construidas, son comunes en el mercado de segunda mano y que el trabajo suele reducirse a una sesión de banco. Los arreglos típicos que enumera son limpiar y lubricar mecanismos de décadas, reemplazar correas que pueden estar gastadas y ajustar el azimut, es decir, la alineación de los cabezales, si hace falta. Puede resultar delicado, pero se puede arreglar con relativa facilidad.
También merece la pena leer los comentarios. Un lector señala que las pletinas electromecánicas antiguas duraban casi para siempre y eran fáciles de revisar, mientras que las nuevas, controladas por lógica, fallan más y cuestan más de arreglar. Otro busca un manual de piezas para una Realistic SCT-24A, modelo 14-613, y otro cuenta que tiene una AKAI GXC 46D comprada hacia 1974 que sigue funcionando, con enlaces a los archivos de manuales de audio-database.com y hifiengine.com.
Lo que me gusta es el recordatorio de que restaurar no tiene por qué empezar por un proyecto caro. Revisar correas, lubricación y alineación de cabezales suele ser lo que separa un adorno de cajón de una pletina que funciona. El vídeo original está en YouTube, en el canal Ken's Shop (
https://www.youtube.com/watch?v=fQM_7QyXq_o).
Si tienes una pletina que espera su primera revisión, ¿qué hay en tu lista? Dinos el modelo y con gusto buscaré un manual.
Fuente: Hackaday
Leí en Correio Braziliense un artículo que me hizo detenerme a pensar. Discogs, conocido como catálogo digital de discos, va a entrar también en el consumo físico de música con un reproductor de casetes portátil de marca propia. La noticia la adelantó Music Ally y la recogió el sitio Moneyhits.
El texto sostiene que el resurgir del casete es algo más que nostalgia. Sería una estrategia de prestigio dirigida a un público cansado de la fugacidad de lo digital, sobre todo la Generación Z, que valoraría la sensación de posesión y la experiencia de escuchar el álbum entero sin saltar pistas. Según el autor, Discogs conoce bien los deseos de los coleccionistas y podría dejar de ser solo un catálogo de datos y precios para ofrecer la propia experiencia de consumo.
El artículo añade que el casete es más barato de producir que el vinilo, con márgenes atractivos, y que los sellos independientes y compañías como Warner Records y Sony Music podrían lanzar ediciones limitadas que se agotan rápido y alimentan el mercado de reventa. Londres y São Paulo aparecen como ejemplos de escenas independientes.
Hay que ser justos: el texto es más análisis y opinión que reportaje con datos. No hay precio del aparato, volumen de ventas ni porcentajes de crecimiento, así que afirmaciones como que se agotan en minutos carecen de prueba. Aun así, me parece relevante que una plataforma de coleccionistas entre en la fabricación del aparato, porque encontrar buenos reproductores ha sido siempre uno de los cuellos de botella del formato.
Si coleccionas casetes o restauras pletinas, cuéntanos aquí: ¿qué le falta hoy al casete para dejar de ser un nicho?
Fuente: Correio Braziliense
Como aficionado a los casetes y a las radios de válvulas, no me pierdo noticias como esta. En Konya, Abdurrahim Ceviz, de 67 años, lleva medio siglo dedicado a la reparación electrónica; vuelve a poner en funcionamiento gramófonos, radios de válvulas, magnetófonos de bobina y televisores antiguos.
Empezó como aprendiz en 1972 y, tras el servicio militar, abrió su propio taller. Restaura sobre todo radios de 80 a 100 años sin alterar su estructura original: renueva las cajas de madera y completa las válvulas y las piezas que faltan. En sus propias palabras: «Intentamos devolverle la vida a lo viejo para que no se tire».
Lo que más me impresionó es que esta fiebre por lo antiguo no es solo coleccionismo, sino también una forma de salvar aparatos que acabarían en la basura. A las nuevas generaciones les cuesta, pero sus nietos le ayudan y las escuelas de aprendices también dan esperanza. En la era digital, cuando todo se escapa a la nube, que alguien siga reparando a mano la mecánica de un magnetófono de bobina me parece muy valioso.
Si tienes en casa un deck o una radio de válvulas que funciona, a veces el mejor «upgrade» no es comprar un aparato nuevo, sino encontrar al maestro adecuado.
Fuente: Yeni Meram