Creality SparkX i7: multicolor rápido, pero con mucha purga
La Creality SparkX i7 es una impresora FDM de cama móvil que se vende con distintos sistemas de filamento, y el análisis de 3DWork ayuda a entender cuál compensa. Lo primero que aclara es que Creality no comercializa ninguna versión llamada CFS Line: las configuraciones oficiales son cuatro, Standalone, Autofill Combo (CFS Mini), Nano Combo (CFS Nano) y Color Combo (CFS Lite).
La base técnica es sólida: volumen de 260 x 260 x 255 mm, velocidad máxima de 500 mm/s con aceleraciones de hasta 10.000 mm/s², extrusor direct drive con hotend de cambio rápido, boquilla de acero endurecido hasta 300 °C, cama hasta 100 °C con placa PEI texturizada por ambas caras y nivelación automática con sensor strain gauge. Usa Creality Print, basado en OrcaSlicer.
El CFS Nano se atornilla sobre el pórtico, reduce la huella horizontal un 37 % y cambia de color en menos de un segundo, aunque no admite TPU, no detecta enredos y su rack abierto no protege de la humedad. El CFS Lite es el más completo: caja sellada con desecante, detección de enredos, lector RFID y TPU de dureza Shore 64D o superior.
En las pruebas, la calidad desde los ajustes de fábrica fue buena y un Benchy monocolor tardó 17 minutos. El punto débil es la purga: con los valores por defecto la relación entre purga y pieza útil puede superar 15:1, y en piezas de unos 30 g la purga ronda medio kilo, así que conviene ajustar retracción y purga a mano. Además, un PLA dejado en el rack abierto se degradó en un par de días.
La valoración general es de 3,8 sobre 5. Según el análisis, el CFS Nano es la opción interesante si hay poco espacio y no se necesita TPU, y el CFS Lite si el ambiente es húmedo. Lo que más me interesa de este tipo de reviews es que hablan de purga y humedad, que es donde se gasta el dinero de verdad.
Fuente: 3DWork
La base técnica es sólida: volumen de 260 x 260 x 255 mm, velocidad máxima de 500 mm/s con aceleraciones de hasta 10.000 mm/s², extrusor direct drive con hotend de cambio rápido, boquilla de acero endurecido hasta 300 °C, cama hasta 100 °C con placa PEI texturizada por ambas caras y nivelación automática con sensor strain gauge. Usa Creality Print, basado en OrcaSlicer.
El CFS Nano se atornilla sobre el pórtico, reduce la huella horizontal un 37 % y cambia de color en menos de un segundo, aunque no admite TPU, no detecta enredos y su rack abierto no protege de la humedad. El CFS Lite es el más completo: caja sellada con desecante, detección de enredos, lector RFID y TPU de dureza Shore 64D o superior.
En las pruebas, la calidad desde los ajustes de fábrica fue buena y un Benchy monocolor tardó 17 minutos. El punto débil es la purga: con los valores por defecto la relación entre purga y pieza útil puede superar 15:1, y en piezas de unos 30 g la purga ronda medio kilo, así que conviene ajustar retracción y purga a mano. Además, un PLA dejado en el rack abierto se degradó en un par de días.
La valoración general es de 3,8 sobre 5. Según el análisis, el CFS Nano es la opción interesante si hay poco espacio y no se necesita TPU, y el CFS Lite si el ambiente es húmedo. Lo que más me interesa de este tipo de reviews es que hablan de purga y humedad, que es donde se gasta el dinero de verdad.
Fuente: 3DWork
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