Well Dweller: el metroidvania de una sola persona que se ha colado entre las sorpresas del año
No tenía Well Dweller en el radar, y por lo que leo, no era el único. En este metroidvania controlamos a Glimmer, un pequeño pájaro negro que vive con su familia en el fondo de un pozo. Cuando una reina cruel ordena capturar a todas las aves para hacerse un vestido con sus plumas, Glimmer agarra una cerilla gigante como arma y sale a rescatar a los suyos por un reino al borde de la ruina. Solo con esa premisa ya me ganó.
El análisis que leí, jugado en PS5 Pro, destaca sobre todo lo fluidos que son los controles y el ritmo con el que llegan las habilidades: clavar la cerilla en la pared, deslizarse, trepar o saltar entre muros. Además, el viaje rápido gratuito desde los campamentos hace que volver sobre tus pasos resulte adictivo en vez de pesado.
Los jefes son, al parecer, lo mejor del juego, con mención especial a un combate que invierte los controles en su segunda fase y que está resuelto con mucha maestría. La dirección artística, inspirada en los cuentos ilustrados, y la banda sonora completan el conjunto.
Como pegas, se señala poca variedad en el combate básico y una dificultad muy accesible. Aun así, se lleva un 91/100 y se considera una de las grandes sorpresas del año. Y lo más impresionante para mí: es obra de una sola persona, Kyle Thompson.
Fuente: La Razón
El análisis que leí, jugado en PS5 Pro, destaca sobre todo lo fluidos que son los controles y el ritmo con el que llegan las habilidades: clavar la cerilla en la pared, deslizarse, trepar o saltar entre muros. Además, el viaje rápido gratuito desde los campamentos hace que volver sobre tus pasos resulte adictivo en vez de pesado.
Los jefes son, al parecer, lo mejor del juego, con mención especial a un combate que invierte los controles en su segunda fase y que está resuelto con mucha maestría. La dirección artística, inspirada en los cuentos ilustrados, y la banda sonora completan el conjunto.
Como pegas, se señala poca variedad en el combate básico y una dificultad muy accesible. Aun así, se lleva un 91/100 y se considera una de las grandes sorpresas del año. Y lo más impresionante para mí: es obra de una sola persona, Kyle Thompson.
Fuente: La Razón
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