UniFormation S10: una impresora de resina que también lava y seca tus piezas
Quien imprime con resina sabe que la impresión es solo la mitad del trabajo. Después viene la parte engorrosa: sacar la pieza, todavía húmeda de resina sin curar, de la plataforma, llevarla a una estación de lavado, dejarla secar y curarla con UV. Cada traslado es otra oportunidad de manchar los guantes o la mesa. La nueva S10 de UniFormation intenta eliminar esos traslados, y la idea me parece realmente interesante.
La S10 utiliza una pantalla LCD monocroma de 16K con fuente de luz de 405 nm. Al terminar la impresión, la plataforma gira para escurrir el exceso de resina, una cubierta se desliza sobre la cuba y la pieza pasa a un tanque de lavado de hasta 9 L. El lavado se hace en dos ciclos: la plataforma se mueve de lado a lado y luego se inclina para escurrir, antes de girar hacia un puerto de secado que sopla aire a 35–45 °C, todo tras una puerta cerrada.
Todavía no es totalmente desatendida. Hay que sacar el modelo, quitar los soportes y hacer el postcurado, aunque existe un módulo de curado opcional que se acopla de forma plug-and-play. El volumen de impresión es de 223 x 125,9 x 200 mm. Sale nivelada de fábrica, con alimentación y calentamiento automáticos de resina, y sensores de presión que deberían detectar objetos extraños en la cuba. Funciona con Chitubox y Lychee, además del slicer propio, que incluye cinco perfiles de resina.
Para granjas de impresión hay también un S10 Fluid Hub opcional, que atiende hasta tres máquinas y recicla el líquido de lavado en dos etapas para alargar la vida del IPA. El fabricante apunta primero a jugadores de juegos de mesa y pintores de miniaturas. Se anuncia una campaña en Kickstarter, así que los resultados reales aún están por verse, pero me gustaría que triunfara un flujo de trabajo con resina más limpio.
Fuente: 3Dnatives
La S10 utiliza una pantalla LCD monocroma de 16K con fuente de luz de 405 nm. Al terminar la impresión, la plataforma gira para escurrir el exceso de resina, una cubierta se desliza sobre la cuba y la pieza pasa a un tanque de lavado de hasta 9 L. El lavado se hace en dos ciclos: la plataforma se mueve de lado a lado y luego se inclina para escurrir, antes de girar hacia un puerto de secado que sopla aire a 35–45 °C, todo tras una puerta cerrada.
Todavía no es totalmente desatendida. Hay que sacar el modelo, quitar los soportes y hacer el postcurado, aunque existe un módulo de curado opcional que se acopla de forma plug-and-play. El volumen de impresión es de 223 x 125,9 x 200 mm. Sale nivelada de fábrica, con alimentación y calentamiento automáticos de resina, y sensores de presión que deberían detectar objetos extraños en la cuba. Funciona con Chitubox y Lychee, además del slicer propio, que incluye cinco perfiles de resina.
Para granjas de impresión hay también un S10 Fluid Hub opcional, que atiende hasta tres máquinas y recicla el líquido de lavado en dos etapas para alargar la vida del IPA. El fabricante apunta primero a jugadores de juegos de mesa y pintores de miniaturas. Se anuncia una campaña en Kickstarter, así que los resultados reales aún están por verse, pero me gustaría que triunfara un flujo de trabajo con resina más limpio.
Fuente: 3Dnatives
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