Lectores comparten sus mejores hallazgos de segunda mano por el Second Hand September de Oxfam
Para celebrar la campaña Second Hand September de Oxfam, que anima a la gente a no comprar ropa nueva durante 30 días, The Guardian pidió a sus lectores sus hallazgos de segunda mano favoritos y las historias que hay detrás. Me gustó lo distintas que son las respuestas, desde un sombrero de 2 libras hasta un traje de diseñador.
Nisha Daniel, desde Calcuta, compró en eBay en 2022 una falda plisada de seda jacquard de Prada, rosa y roja, por 28 libras. Llegó arrugada como un pañuelo de papel, y restaurar los pliegues le llevó unas tres horas y tantas pasadas de plancha como fueran necesarias. Deb Grant, presentadora de BBC Radio 6, encontró en Melbourne, en una tienda llamada Shag, un vestido azul de los años sesenta por 50 dólares, y lo llevó a los premios Brit.
Alicia, de Adelaida, pagó 5 dólares en 1996 por un vestido de los años setenta en una tienda benéfica de Orange, en Nueva Gales del Sur. Lo llevaba en el bolso cuando se casó unos meses después, y dice que sigue en buen estado, con remolinos de puntos rosas que, vistos de lejos, parecen una ilusión óptica. La madre de Rachel encontró un collar en una tienda benéfica de Australia Occidental por 5 dólares, lo llevó a un joyero para limpiarlo y descubrió que era de plata de ley del diseñador italiano OP Orlandini. El joyero quedó tan impresionado que no le cobró.
Jane, de Lewes, dudó ante una etiqueta de 50 libras en un traje naranja llamativo, hasta que descubrió que era de Altuzarra y que, nuevo, valdría al menos 2.000 libras. También está la gorra de punto de 2 libras que Graham Berridge compró en una tienda de British Heart Foundation para su hijo, aficionado a los festivales.
Lo que saco de esta recopilación es que la caza de vintage recompensa la paciencia y una mirada atenta a las etiquetas, los tejidos y el estado de la prenda. Las historias también recuerdan que las piezas de décadas anteriores pueden seguir usándose durante muchos años.
Fuente: The Guardian
Nisha Daniel, desde Calcuta, compró en eBay en 2022 una falda plisada de seda jacquard de Prada, rosa y roja, por 28 libras. Llegó arrugada como un pañuelo de papel, y restaurar los pliegues le llevó unas tres horas y tantas pasadas de plancha como fueran necesarias. Deb Grant, presentadora de BBC Radio 6, encontró en Melbourne, en una tienda llamada Shag, un vestido azul de los años sesenta por 50 dólares, y lo llevó a los premios Brit.
Alicia, de Adelaida, pagó 5 dólares en 1996 por un vestido de los años setenta en una tienda benéfica de Orange, en Nueva Gales del Sur. Lo llevaba en el bolso cuando se casó unos meses después, y dice que sigue en buen estado, con remolinos de puntos rosas que, vistos de lejos, parecen una ilusión óptica. La madre de Rachel encontró un collar en una tienda benéfica de Australia Occidental por 5 dólares, lo llevó a un joyero para limpiarlo y descubrió que era de plata de ley del diseñador italiano OP Orlandini. El joyero quedó tan impresionado que no le cobró.
Jane, de Lewes, dudó ante una etiqueta de 50 libras en un traje naranja llamativo, hasta que descubrió que era de Altuzarra y que, nuevo, valdría al menos 2.000 libras. También está la gorra de punto de 2 libras que Graham Berridge compró en una tienda de British Heart Foundation para su hijo, aficionado a los festivales.
Lo que saco de esta recopilación es que la caza de vintage recompensa la paciencia y una mirada atenta a las etiquetas, los tejidos y el estado de la prenda. Las historias también recuerdan que las piezas de décadas anteriores pueden seguir usándose durante muchos años.
Fuente: The Guardian
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