Marroquinería

Mis primeros pasos en la marroquinería: la guía que me lo enseñó todo

Cuando me inicié en la marroquinería, encontré una guía para principiantes que me ahorró muchos errores. Lo primero que hay que entender es el propio cuero: según la parte del animal (cuello, crupón, falda) y el grosor, se trabaja de forma distinta. Para una cartera basta un cuero fino de 1,2 mm; para un cinturón resistente, se pasa a 3,5 o 4,5 mm.

El corte exige la herramienta adecuada: tijeras especiales para cueros finos, un cúter o una cuchilla de hoja trapezoidal para cueros gruesos, e incluso un cortador rotativo para las curvas. Después vienen el teñido (yo uso los tintes Fiebing's) y el pegado, tras haber raspado la superficie para que el pegamento agarre bien.

El paso que marca la diferencia son los cantos. Se biselan con un edge beveler, se aplica tokonole o goma tragacanto y luego se pulen con un bruñidor de madera hasta lograr un canto liso y brillante. Un canto bien acabado es la carta de presentación de cualquier pieza de cuero.

Para la costura a mano, primero se perforan los agujeros con pinzas de golpe (de diamante o estilo francés) y luego se cose a punto talabartero con agujas de punta roma e hilo encerado. Lo más importante sigue siendo empezar por un proyecto pequeño y sencillo — y aceptar que el primero no será perfecto.

Fuente: CraftPoint

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