Haz tu propio mini terrario bonsái: un pequeño rincón verde para tu escritorio
Últimamente estoy enganchadísimo a la moda de los mini terrarios bonsái. Es una combinación del arte tradicional del bonsái con el terrario moderno: un ecosistema en miniatura dentro de un frasco de cristal, bonito y que apenas ocupa espacio. Después de un tiempo experimentando, he sacado algunas claves que quiero compartir con quienes están empezando.
Lo primero es elegir la planta. No todas las plantas se adaptan a un ambiente cerrado. Para mí, el Ficus (variedades de higuera mini) es la opción número uno: tronco leñoso bonito, hojas pequeñas y buena tolerancia a la humedad. La Jade plant (árbol de jade) solo conviene en terrarios abiertos, mientras que el mai chiếu thủy (Wrightia religiosa) va bien en frascos con tapa. Evita cactus y suculentas en frascos cerrados, porque necesitan sequedad.
Las capas de base son importantísimas, no te las saltes: abajo del todo, una capa de grava de drenaje de 3–4 cm; luego carbón activado para filtrar bacterias; después una malla de tela como separador; encima, una capa de sustrato de 8–12 cm; y por último, una cubierta de musgo. El mayor error de los principiantes es omitir la capa de drenaje o regar de más: el terrario retiene la humedad de forma natural, así que un frasco con tapa solo necesita riego 1–2 veces al mes.
En cuanto al cuidado, pongo el frasco con luz indirecta (una ventana orientada al este o al norte es ideal) y evito el sol fuerte a través del cristal, porque el efecto invernadero puede quemar las hojas fácilmente. Cada semana abro la tapa 30–60 minutos para ventilar y reviso si hay moho o plagas. Es mejor podar poco y a menudo que dar un corte fuerte de una sola vez.
Sinceramente, lo más bonito no es el resultado final, sino ver cómo el pequeño jardín vive y cambia cada día.
Fuente: InBonsai
Lo primero es elegir la planta. No todas las plantas se adaptan a un ambiente cerrado. Para mí, el Ficus (variedades de higuera mini) es la opción número uno: tronco leñoso bonito, hojas pequeñas y buena tolerancia a la humedad. La Jade plant (árbol de jade) solo conviene en terrarios abiertos, mientras que el mai chiếu thủy (Wrightia religiosa) va bien en frascos con tapa. Evita cactus y suculentas en frascos cerrados, porque necesitan sequedad.
Las capas de base son importantísimas, no te las saltes: abajo del todo, una capa de grava de drenaje de 3–4 cm; luego carbón activado para filtrar bacterias; después una malla de tela como separador; encima, una capa de sustrato de 8–12 cm; y por último, una cubierta de musgo. El mayor error de los principiantes es omitir la capa de drenaje o regar de más: el terrario retiene la humedad de forma natural, así que un frasco con tapa solo necesita riego 1–2 veces al mes.
En cuanto al cuidado, pongo el frasco con luz indirecta (una ventana orientada al este o al norte es ideal) y evito el sol fuerte a través del cristal, porque el efecto invernadero puede quemar las hojas fácilmente. Cada semana abro la tapa 30–60 minutos para ventilar y reviso si hay moho o plagas. Es mejor podar poco y a menudo que dar un corte fuerte de una sola vez.
Sinceramente, lo más bonito no es el resultado final, sino ver cómo el pequeño jardín vive y cambia cada día.
Fuente: InBonsai
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