Cría de hormigas

Criar hormigas: de una sola reina a una colonia próspera

Llevo un tiempo criando hormigas y no deja de sorprenderme lo fascinante que es una colonia tan pequeña. Lo bonito es que ves de cerca su comportamiento natural: la reina, las obreras y el reparto de tareas en un miniecosistema completo. Y, sinceramente, empezar es mucho más fácil de lo que parece si haces bien unas cuantas cosas básicas.

Lo que necesitas es sencillo: un formicario (el nido), alimento con azúcares y proteínas, una fuente de agua constante, y la temperatura y humedad adecuadas. Para principiantes recomiendo especies resistentes y fáciles como la hormiga negra de jardín (Lasius niger), la granívora Messor barbarus o la más grande Camponotus nicobarensis.

Los mayores errores que cometí yo (y otros): dar demasiada comida, de modo que acaba enmoheciéndose, poca humedad en la instalación y molestar a la colonia con demasiada frecuencia. A las hormigas les gusta la tranquilidad: obsérvalas un rato breve cada día, pero deja el nido en paz todo lo posible y no lo pongas a la luz directa del sol ni donde haya vibraciones.

Mi consejo es echar un vistazo rápido a diario, mantener limpia la zona de forrajeo con unas pinzas y usar solo comida de calidad para evitar ácaros y moho. Anota la temperatura y el comportamiento, y así llegarás a conocer de verdad a tu colonia.

Es más que un pasatiempo: es una ventana a la naturaleza. Una sola reina puede convertirse en miles de obreras, y seguir ese proceso es tremendamente instructivo y relajante.

Fuente: Quality Ants

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