Acuascaping y peces

Acuarios naturales: por qué el sustrato del fondo importa más de lo que crees

Leí con interés el primer artículo de una serie dedicada al acuario natural. Empieza por el fondo y, en concreto, por la tierra, que en este texto no es una simple reserva de nutrientes, sino que puede convertirse en uno de los ambientes más activos de todo el acuario, si se diseña para que las raíces y los microorganismos la colonicen.

El primer punto es que no todas las tierras sirven. La adecuada es una mezcla sencilla, hecha sobre todo de turba y compost maduro, sin fertilizantes añadidos. Hay que evitar la perlita, la fibra de coco y los productos enriquecidos para horticultura. Durante las primeras semanas, la materia orgánica libera compuestos húmicos y taninos, y el agua puede tornarse ámbar: por eso los cambios de agua, más o menos cada una o dos semanas, sirven para favorecer la estabilización y no para luchar contra la tierra. El artículo también sugiere remojarla antes en un recipiente aparte, cambiando el agua periódicamente.

Lo que más me gustó fue la parte de las raíces. Si el fondo se mantiene compacto y poco atravesado, pueden formarse zonas pobres en oxígeno en las capas profundas. En cambio, cuando las raíces penetran, forman una rizosfera donde plantas y microorganismos interactúan, y las raíces pueden transferir oxígeno al sustrato. Por eso desde el principio hacen falta muchas plantas enraizadoras.

Por último, el autor aclara que la tierra por sí sola no basta: la estabilidad nace del conjunto de fondo, plantas, filtración, luz y alimentación, y reducir las intervenciones no significa dejar de hacer mantenimiento. Un muy buen punto de partida para quien quiera un acuario más equilibrado.

Fuente: AcquaPortal

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